"QUIERO VER A DIOS"


En este nivel del camino espiritual, el alma se siente como un enfermo al que todos los “manjares” le fastidian, lo único que desea y le da apetito es lo que le ofrece salud (Dios).
Esta dolencia de amor presenta tres propiedades: 1) Siempre en todo lo que ande y cosas que le ofrecen tiene presente el ¡ay! de su salud, que es su amado. 2) Ha perdido el gusto a todas las cosas que no son Dios. 3) Todo lo que no es Dios le da pesadez y enojo.
La razón de todo esto es que el paladar de la voluntad del alma anda tocado y saboreado por el manjar de Dios. Su voluntad se inclina a buscar a Dios en la cotidianidad. Dándose cuenta de lo difícil que le resulta, la búsqueda se torna desabrida y enojosa… Por lo que dice el alma enamorada a Dios lo siguiente:


CANCIÓN 10

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos;
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.


En la presente canción pidiendo al Amado quiera ya poner término a sus ansias y penas, pues no hay otro que lo puede hacer, sino sólo él, para hacerlo, y así poder ver con los ojos de su alma, pues sólo él es la luz en que ellos miran, y ella no los quiere emplear en otra cosa sino sólo en él, diciendo:


Apaga mis enojos.

Enojos: las fatigas que tiene por ver a Dios. Los que se apagan con: la posesión del Amado. Por lo cual dice que los apague él con su presencia. Al decir: apagar, para dar a entender que ella está padeciendo con fuego de amor.

Pues que ninguno basta a deshacellos.

Sólo Dios basta a satisfacer su necesidad, que sea él el que apague sus enojos.  Es consuelo para el alma lo que nos dice San Juan de la Cruz: Cuando ella no tiene ni pretende otra satisfacción y consuelo fuera de Dios no puede estar mucho sin visitación del Amado.

Y véante mis ojos,

 Esto es, véate yo cara a cara con los ojos de mi alma,


pues eres lumbre de ellos.

Además de que Dios es lumbre sobrenatural de los ojos del alma, sin la cual está en tinieblas, llámale ella aquí por afición lumbre de sus ojos, al modo que el amante suele llamar al que ama lumbre de sus ojos, para mostrar la afición que le tiene.

Y sólo para ti quiero tenellos.


En lo cual quiere el alma obligar al Esposo a que la deje ver esta lumbre de sus ojos, no sólo porque, no teniendo otra, estará en tinieblas, sino también porque no los quiere tener para otra alguna cosa que para él. 

"Toma el robo que robaste "

Canción 9

¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,Podcast Carmelitanos
y no tomas el robo que robaste?

En esta canción retoma la querella entre el alma y el amado por el dolor causado tras la herida de amor.


¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?

Reclama no tanto la herida de amor, sabemos que por estar enamorada entre más herida mejor. Reclama el no haberla sanado “Acabándola de matar”. Las heridas de amor son tan sabrosas para el alma que desea ser llagada hasta morir. Le llaga la ausencia luego del toque de amor y le sanará sólo la presencia gloriosa de su amado.

Y, pues me le has robado,

El alma enamorada dice tener el corazón “robado”,  por Dios, fuera de sí está su corazón,  puesto en las manos del amado. San Juan de la Cruz nos da la pista del verdadero amador de Dios, describiéndolo como alguien que no tiene corazón para sí, ni para su gusto y provecho, sino para “honra y gloria de Dios”.
Sabiendo que ningún corazón puede estar sin ninguna posesión, Este corazón está sólo para Dios, pero adolece por no poseer  por completo y así está el alma “Como el hambriento que espera su manjar”.

¿por qué así le dejaste,

Vacío, hambriento, solo, llagado, doliente, suspendido en el aire.

y no tomas el robo que robaste?

Por mucho que esté el alma unida a la voluntad de Dios, necesita del “salario y la paga de amor”.  Al pedir como paga el amor demuestra que es verdadero el amor que dice sentir por Dios.  Sentencia el Santo: “La paga y el salario del amor es amor y más amor, hasta llegar a la perfección del amor”.  El que ama a Dios no ha de pretender ni esperar otro galardón de sus servicios sino la perfección de amar a Dios. Quiere amar a Dios de la misma manera que se siente amado por Él. 







"No viviendo donde vives"

CANCIÓN 8

Mas ¿cómo perseveras,
¡oh vida!, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes
de lo que del Amado en ti concibes?


 San Juan de la Cruz, nos hace reflexionar y preguntarnos sobre el hecho de cómo puede vivir un alma enamorada de Dios sin estar en la plenitud del encuentro con su Amado. Hablamos de un alma que ha caído en  la cuenta del lugar donde está de su verdadero amor. Ante esta situación resuena las  palabras de San Pablo: “Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido.”  (1Co 13,12). Veamos la declaración de cada Verso.

 
Mas ¿cómo perseveras,
¡oh vida!, no viviendo donde vives?
 “El alma más vive donde ama que en el cuerpo donde anima”. Y como el alma ve que tiene su vida natural y espiritual en Dios, esto lo constata al experimenta el amor con que le ama Dios. Se lamenta y se queja por no poder gozar de una vida verdadera y sabrosa. Al contrario se ve “atrapada” dentro de una vida frágil y mortal (Los dos contrarios: vida natural en cuerpo y vida espiritual en Dios). 
Esta vida para el Alma es como una muerte que le priva de la vida espiritual, recordemos a Santa Teresa “Muero porque no muero” (veremos más adelante que es una imperfección pensar así). Y para dar más a entender el rigor de esta frágil vida, dice luego:


Y haciendo porque mueras
las flechas que recibes.
 El Santo se pregunta: ¿cómo puedes perseverar en el cuerpo, pues por sí sólo bastan para quitarte la vida los toques de amor (Las flechas) que en tu corazón hace el Amado?. Estos “Toques”, nos dice el Santo,  fecundan el alma y el corazón de inteligencia y amor de Dios, Bien podemos decir que “concibe de Dios”, según lo dice el verso siguiente, que dice:


De lo que del Amado en ti concibes,
Que es: La grandeza, hermosura, sabiduría, gracia y virtudes que de él entiendes. Las ideas que el mismo Dios poner en su corazón y su mente, que le hacen amar más a Dios y buscarlo más.

Para reflexionar:

¿Te habías puesto a pensar que hay mucho que está por venir  departe de Dios en nuestras vidas?
¿Qué toques (flechas) de amor te ha dado Dios en tu vida?
¿Qué frutos se han dado en tu vida producto de estas flechas de amor?








"Llegar a Dios por medio de los Ángeles y los Hombres"

CANCIÓN 7
 Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo      
un no sé qué que quedan balbuciendo.

 Nos habla ahora de las noticias (“La llaga y el morir”)  envidas por Dios por medio de las criaturas racionales, ángeles y hombres, que son más nobles que las otras. Habla de estar muriendo de amor a causa de una inmensidad admirable que por medio de estas criaturas se le descubre, sin acabársele de descubrir, que aquí llama “no sé qué” por lo que se expresa “balbuciendo”.

Describe tres maneras de penar del alma enamorada:


1. La herida: (ya nos habló en la canción anterior) la cual es más lenta y más breve, bien así como herida, porque de la noticia que el alma recibe de las criaturas le nace por medio de las más bajas obras de Dios (Canción 6).

2. La llaga: la cual hace más asiento en el alma que la herida, y por eso dura más, porque es como herida ya vuelta en llaga, con la cual se siente el alma verdaderamente andar llagada de amor. Y esta llaga se hace en el alma mediante la noticia de las obras de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe.

 3. El morir: lo cual es ya como tener la llaga afistulada (llaga), hecha el alma ya toda afistulada, la cual vive muriendo, hasta que, matándola el amor, la haga vivir vida de amor, transformándola en amor. Y este morir de amor se causa en el alma mediante un toque de noticia suma de la divinidad, QUE ES EL NO SÉ QUÉ que dice en esta canción, que quedan balbuciendo. No es un toque continuo, no es intenso (el alma no soportaría).


Y todos cuantos vagan.
 Las criaturas racionales, como se ha dicho, los que vagan, que son los ángeles y los hombres.

De ti me van mil gracias refiriendo,
 Las noticias  de gracia y misericordia de las obras de tu Encarnación y verdades de fe que de ti me declaran (Evangelizado y testimoniando); y siempre me van más refiriendo, porque cuanto más quisieren decir, más gracias podrán descubrir de ti.


Y todos más me llagan.
 Porque en cuanto los ángeles me inspiran y los hombres de ti me enseñan, de ti más me enamoran, y así todos de amor más me llagan (Destaca el testimonio y labor de evangelización que podemos realizar).


Y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.
 Encuentra entre estas “mil gracias” un altísimo entender de Dios que no se sabe decir, que por eso lo llama no sé qué, que si lo otro que entiende le llaga y hiere de amor (las noticias de las criaturas irracionales), esto que no acaba de entender, aun así  siente que le  mata.
 Esto sucede a veces a las almas que están ya adelante espiritualmente, a las cuales hace Dios el regalo de recibir en lo que oyen o ven o entienden, y a veces  sin escuchar, ver y entender, una subida noticia en que se les da a entender o sentir alteza de Dios y grandeza.
Y en aquel sentir siente tan alto de Dios, que entiende claro se queda todo por entender; y aquel entender y sentir ser tan inmensa la Divinidad, que no se puede entender acabadamente; es muy subido entender. Y así, una de las grandes mercedes que en esta vida hace Dios a un alma por vía de paso, es darle claramente a entender y sentir tan altamente a Dios, que entienda claro que no se puede entender ni sentir del todo

Como ve que se le queda por entender aquello de que altamente siente, llámalo un no sé qué; porque así como no se entiende, así tampoco se sabe decir, aunque se sabe sentir. Por eso dice que le quedan las criaturas balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender; que eso quiere decir balbucir, que es el hablar de los niños.





Quién puede sanar nuestras heridas....

CANCIÓN 6
¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.

San Juan de la Cruz nos mostrará en la canción número 6 del cántico espiritual la dinámica de Dios en la vida espiritual. Dios nos es el que hace la herida y  quien tiene la cura. 


¡Ay, quién podrá sanarme!
Entre todos los deleites (del sentido, gusto y espirituales) que puedo encontrar en el mundo tanto temporales como espirituales, no me pueden sanar la herida de amor provocada por Dios en nuestro corazón.


acaba de entregarte ya de vero.
El que ama de veras a Dios no puede contentarse hasta poseer de veras (pleno) a Dios. Y es de notar que por mucho que esta vida “sepamos de Dios” no es conocimiento verdadero (pleno).  No se contenta con otras comunicaciones (mediaciones).


No quieras enviarme de hoy más ya mensajero.
Ya la persona no quiere seguir comunicándose por terceros. Tal comunicación por mediaciones lo que hacen es: 1. Aumentar el dolor 2. Remover la llaga 3. Dan la sensación que el encuentro con Dios tardará más. 
Las noticias remotas antes servían pero ahora que conoce más a Dios y lo ama más, los “terceros” ya no le contentan. No quiere más comunicación a medias sino claramente. Siente el Alma que se están burlando de Ella, al experimenta que recibirá pronto la joya de la posesión total de Dios pero luego experimenta como que se la “quitan” y así siente la sensación de la “burla”.


que no saben decirme lo que quiero.
Como si dijera: yo a ti todo quiero, y ellos no me saben ni pueden decir a ti todo; porque ninguna cosa de la tierra ni del cielo pueden dar al alma la noticia que ella desea tener de ti, y así no saben decirme lo que quiero. En lugar, pues, de estos mensajeros, tú seas el mensajero y los mensajes.


Algunas Vías para llegar a Dios (San Juan de la Cruz)

CANCIÓN 4

¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado!
Decid si por vosotros ha pasado.


¡Oh bosques y espesuras!
 Bosques: tierra, agua, aire y fuego.  Espesuras: por el grande número y mucha diferencia que hay de ellas en cada elemento: Tierra: Variedad de animales y plantas.  Agua: Variedad de peces (especies marianas). Aire: Variedad de aves. Fuego: “concurre con todos para la animación y conservación de ellos”. Partiendo de la lectura de Gn 1, nos dice San Juan de la Cruz que cada “bosque” (tierra, agua, aire y fuego) contiene elementos que nacen y crecen. Todo mandado por Dios. Todo hecho por el creador. Por lo que dice el siguiente verso:


Plantadas por la mano del Amado.
Por medio de la contemplación de la grandeza de la creación, el alma es llevada por la consideración de las  criaturas al “Creador”. Bien sabemos que Dios otras cosas ha hecho por mano ajena (los ángeles, el hombre). Pero la acción de “crear” es propia de Dios.
 Es oportuno hacer referencia al verbo:  Bara - Creó: Significa (absolutamente) crear, hacer. El verbo bara expresa una creación de la nada; este verbo aparece 49 veces en el A.T. y siempre que se utiliza, el único sujeto del verbo bara es Dios.


¡Oh prado de verduras!
Prado de verduras: El cielo. El alma luego de considerar la tierra ahora reflexiona sobre la grandeza del cielo (el espacio, estrellas, planetas). “Verdura”, se refiere al hecho de ser eternas, no se marchitan. Y como verdura fresca se deleitan todos los justos.  También hay una referencia a las cosas celestiales.  Por lo que dice “de flores esmaltado”, las flores son: ángeles y almas santas, con las cuales está ordenado aquel lugar y hermoseado como un gracioso y subido esmalte en vaso de oro excelente.


Decid si por vosotros ha pasado
Reflexiona y pregunta a lo creado, quién ha sido su creador, qué excelencias ha dejado.


REFLEXIONEMOS:
  •  En el corre y corre del día: ¿me detengo a disfrutar en algún momento de la creación?
  • ¿Hace cuánto no disfruto de una salida o puesta de sol, de una flor, un paisaje, de un amigo o pariente?
  • Si acostumbro a contemplar la creación ¿en verdad trato que me lleven a Dios o me quedo con la criatura y no con el Creador?

 TEXTO BÍBLICO 


Dios “creó [...], de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen a Dios, para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17, 26-28).

LAS FLORES Y LA FIERAS



En los últimos versos de la tercera canción: “ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras”. San Juan de la Cruz nos presenta la manera que hay que buscar el amor de Dios. Veamos lo que nos dice:

Ni cogeré las flores.

LAS FLORES: son los gustos, contentos y deleites. Pueden ser de tres maneras: temporales, sensuales y espirituales. Tomar este tipo de “flores” en el camino espiritual puede ser causa de tropiezo.
Aconseja a no poner el corazón en: las riquezas y bienes que ofrece el mundo (temporales), ni admitir los contentamientos y deleites de la carne (sensuales), ni repararé en los gustos y consuelos del  espíritu (espirituales).
Insiste en invitarnos a buscar al “Amor de los amores” por el camino de los montes y riberas: “la virtudes y trabajos”, como un camino seguro (ficha 8).
Notemos que no solamente impiden el camino los bienes “temporales y sensuales”. También los nos pueden detener los “espirituales” cuando nos aferramos y hacemos absoluta una determinada experiencia de Dios, buscamos el regalo y no al Dios que nos regala (sólo Tabor y nada de Golgota), el día que no recibimos “nada” en la oración  dejamos de perseverar. Dicha actitud impiden el camino de la Cruz de Cristo.

Resumiendo nos dice el Santo: “Por tanto, el que ha de ir adelante conviene que no se ande a coger esas flores; y no sólo eso, sino que también tenga ánimo y fortaleza” para  poder decir:


Ni temeré las fieras,

FIERAS: representa al MUNDO: nos ataca de tres maneras: a) siente la persona que le faltara el valor, la estima de los amigos.  b) siente el perder los deleites y placeres del mundo. c) “la tercera es aún mayor, conviene a saber, que se han de levantar contra ella las lenguas, y han de hacer burla y ha de haber muchos dichos y mofas, y la han de tener en poco”.
Estas “fieras” que nos encontramos dentro del camino espiritual son causa de mucha dificultada tanto a la hora de estar caminando o para iniciar el camino.
Hay otro tipo de tentaciones interiores que suele dar Dios a quienes desea llevar por un “alto estado de perfección” probándolos y examinándolos como al oro en el fuego (Sab. 3, 5, 6). “Las tribulaciones de los justos son muchas, mas de todas los librará el Señor. Pero el alma bien enamorada, que estima a su Amado más que a todas las cosas, confiada del amor y favor de él, no tiene en mucho decir: Ni temeré las fieras”.


y pasaré los fuertes y fronteras.

FUERTES: es el segundo enemigo “ el demonio”. Sus tentaciones son duras de vencer por el hecho de alimentarse de los otros dos enemigos (mundo y carne) para hacer “fuerte guerra”. Se hace necesario el “poder divino” para vencerlo, dicho poder nos bien por medio de  la oración.  Necesitamos también de “la luz divina” para poder entender sus “tretas”, dicha luz  la adquirimos por la mortificación y la humildad. Nos recuerda el Santo el texto de San Pablo a los Efesios: “Vestíos de las armas de Dios para que podáis resistir contra las astucias del enemigo; porque esta lucha no es como contra la carne y sangre, entendiendo por la sangre el mundo, y por las armas de Dios la oración y cruz de Cristo, en que está la humildad y mortificación que habemos dicho”. (Ef. 6, 11­12)

FRONTERAS: es la repugnancia y la rebelión  que de natural la carne tiene contra el espíritu. Como nos señala San Pablo (Gl 5,17). Se transforma esta resistencia (apetencias sensuales, afecciones naturales) como una frontera para el camino espiritual.

Resume estos dos versos el Santo de esta manera: “constancia y valor para no bajarse a coger las flores, y ánimo para no temer las fieras, y fortaleza para pasar los fuertes y fronteras, sólo entendiendo en ir por los montes y riberas de virtudes, de la manera que está ya declarado”. Al igual que nos habla Teresa de Jesús, el camino más certero es el de las “virtudes”.


BUSCANDO MIS AMORES....


Entramos a la tercera canción del “Cántico Espiritual”, anteriormente el alma ha buscado auxilio por medio de: gemidos, oraciones y mediadores. Pero el alma no se conforma con este tipo de ayuda sino y hace todo tipo de diligencias para encontrar al Hijo de Dios. Y es tanto el amor que “aun después que ha  hecho todo, no se satisface ni piensa que ha hecho nada”. Nos explicará San Juan de la Cruz, el modo de encontrar al Amado, por medio de las obras y ejercicio de las virtudes tanto activa como pasivamente.


Buscando mis amores,

Nos invita a no quedarnos sólo con el orar con: el corazón, la lengua y con la intercesión  de otros sino que junto con eso es necesario la “acción”. Buscando al que nos ama dejando consuelos, gustos y quereres inútiles. Denuncia el Santo a no hacerlo pasivamente: “como muchos que no querrían que les costase Dios más que hablar, y aun eso mal; y por él no quieren hacer casi cosa que les cueste algo”. Por el contrario debemos procurar  ejercitar  las virtudes y así  lo estaremos buscando de una forma adecuada. Clave es la frase que nos dice el Santo: “Porque más suele estimar Dios una obra de la propia persona, que muchas que otras hacen por ella”

iré por esos montes y riberas.

Los montes: Son las virtudes, por ser la vivencia de estas, “alta” y “dificultosa”  ejercitando así la vida contemplativa. Las riberas: son las mortificaciones, penitencias y ejercicios espirituales que es ir por la vía activa. En resumen: buscar a Dios por el camino de las virtudes, buscándolas  y negando y notificando el mal.  “Una contemplación activa”

SI POR VENTURA VIERDES...AQUEL QUE YO MÁS QUIERO.....

si por ventura vierdes (viereis).


Habla que si por ventura los mediadores llegan a la presencia del Señor presentar ante Él la situación que está atravesando. Aclarando que Dios sabe nuestras necesidades. Y responde en el momento oportuno. En el “tiempo de Dios”. Nos pone de ejemplo el libro de éxodo (3,7-8) en donde después de 400 años de estar los hijos de Israel en Egipto dijo dios a Moisés: “vi la aflicción de mi pueblo”.
Otro ejemplo que nos presenta es el de Sacarías a quien el Ángel le dice que ya Dios había escuchado su deseo de muchos años de tener un hijo. 
Nos enseña el santo: “así ha de entender cualquiera alma que, aunque Dios no acuda luego a su necesidad y ruego, que no por eso dejará de acudir en el tiempo oportuno el que es ayudador”.


aquel que yo más quiero, decidle que adolezco, peno y muero.


Nos presenta los padecimientos de la persona que verdaderamente ama y padece por Dios: adolece (por no ver a Dios), pena (por no poseer a Dios) y siente que muere (por no tener la perfecta posesión de Dios). Hay una clara conexión entre estos padecimientos y las potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad y las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.

Recuerda San Juan de la Cruz, que el que ama a Dios representa su necesidad para que el Dios haga lo que fuere servido. Nos pone como ejemplo a la virgen María que en las bodas de Caná no pide directamente el vino sino diciendo: “no tienen vino”.
Al final nos dice: “y es como si dijera: decid a mi amado que, pues adolezco, y él solo es mi salud, que me dé mi salud; y que, pues peno, y él solo es mi gozo, que me dé mi gozo; y que, pues muero, y él solo es mi vida, que me dé mi vida.”




Pastores, los que fuerdes allá por las majadas al otero...



En la segunda canción del "cántico espiritual", nos presenta San Juan de la Cruz la ayuda que busca el alma por medio de terceros (intercesores) al caer en la cuenta de la imposibilidad de comunicarse “presencialmente” con su amado….Estos terceros son utilizados para que le manifiesten el corazón del Amado que está “escondido”. San Juan de la Cruz, nos recuerda la "acción" del amor  y de un alma enamorada que existe para estar amando . 


Pastores, los que fuerdes;

“Los Pastores”: es el deseo que tiene de Dios. Expresar el afecto a Dios apacienta a la persona. Al comunicarnos  con Dios nos responde con su “divino pasto”.
Al decir  “los que fuerdes” (fuereís): nos habla de los deseos y gemidos que llegan a Dios, que son sólo los que salen de la persona “de verdadero amor”. Pastores también son  los ángeles  quienes llevan nuestros mensajes a Dios y viceversa. Apacentando de esta manera y protegiéndonos como verdaderos Pastores de los “Lobos”.


Allá por las majadas al otero.

Como hemos visto los Pastores son los mediadores y estos pueden ser ángeles. Ahora al hablarnos de “Majadas”: hacer referencia a las “jerarquías y coro de los ángeles”. “Otero”: no refiere a la “suma alteza”, lugar donde se pueden ver las majadas superiores e inferiores (jerarquía) a donde son llevadas nuestras oraciones a la presencia de Dios medio de los ángeles (Tobías 12,12).





"SALÍ TRAS TI CLAMANDO, Y ERAS IDO".


Solamente la Persona que hiere de Amor es la que puede curar, no hay otra medicina. Clama al que le dio el “toque de amor” (herida) para que le sane.

El “dar el paso” e ir tras la Persona amada (el de verdad), la que le hirió con el toque suave, es un movimiento que se da por amor. Tal es la fuerza que le da el amor que le hace: “aborrecer y despreciar” aquello que le “ataba” y era causa de daño para su alma. Que no era posible hacerlo antes. Le hacía falta a Ella el “toque delicado del amor”.

El encuentro con el amado le ayuda a experimentar una doble sensación:  Salir de las “cosas” y de “sí”… el toque de amor se transforma en un éxtasis….Veamos el texto: 

20. En las heridas de amor no puede haber medicina sino de parte del que hirió, y por eso esta herida alma salió en la fuerza del fuego que causó la herida tras de su Amado que la había herido, clamando a él para que la sanase.
Es de saber que este salir espiritualmente se entiende aquí de dos maneras, para ir tras Dios: la una, saliendo de todas las cosas, lo cual se hace por aborrecimiento y desprecio de ellas; la otra, saliendo de sí misma por olvido de sí, lo cual se hace por el amor de Dios. Porque, cuando éste toca al alma con las veras que se va diciendo aquí, de tal manera la levanta, que no sólo la hace salir de sí misma por olvido de sí, pero aun de sus quicios y modos e inclinaciones naturales la saca, clamando por Dios. Y así, es como si dijera: Esposo mío, en aquel toque tuyo y herida de amor sacaste mi alma, no sólo de todas las cosas, mas también la sacaste e hiciste salir de sí (porque, a la verdad, y aun de la carnes parece la saca), y levantástela a ti clamando por ti, ya desasida de todo para asirse a ti.

Causa gran pena aun no tener la “posesión total”, de la persona amada. No encuentra la ganancia de la perdida de o anterior. Sí siente que la tiene peor no de forma “total”(Es un proceso y se necesita tiempo).

21. Pero dice allí la Esposa que quedó llagada, porque no le halló; y aquí el alma también dice que está herida de amor, y la dejó así. Por eso, el enamorado vive siempre penado en la ausencia, porque él está ya entregado al que ama, esperando la paga de la entrega que ha hecho, y es la entrega del Amado a él, y todavía no se le da; y estando ya perdido a todas las cosas y a sí mismo por el Amado, no ha hallado la ganancia de su pérdida, pues carece de la posesión del que ama su alma.

(CB 1, 20-22)  




"HABIÉNDOME HERIDO"

 1. Encontramos en este verso la situación dificultosa que vive el alma, experiementa la ausencia de la persona amada, ya este es un dolor habitual, hay una “distancia” una determinada situación que los separa.  “Un contexto”, en este caso es la falta de la entrega plena. Estado que hiere a la Persona le causa pena y dolor. Veamos el texto:


"Que es como si dijera: no sólo me bastaba la pena y el dolor que ordinariamente padezco en tu ausencia, sino que, hiriéndome más de amor con tu flecha y aumentando la pasión y apetito de tu vista, huyes con ligereza de ciervo y no te dejas comprehender algún tanto".
CB 1,16


2. A esto le sumamos la herida de amor que le dejo antes de huir con ligereza. Buscando la soledad seguramente. El alma ha recibido “vistas de amor”, las cuales han sido muy subidas (de vez en cuando). Tales vistas le inflaman el corazón y lo llenan de fuego que lo transforma estas experiencia le hacen “sentir su propio Ser”, toca su esencia. Toma como símil el Ave fénix.
Es de notar que las dichas “Vistas” no tienen el propósito de sanar, sino de avivar más el dolor, hiriendo, provocando “gemidos”.  Para  atizar  y aumentar el deseo de la persona por el Otro. Veamos el texto:


"Para más declaración de este verso es de saber que, allende de otras muchas diferencias de visitas que Dios hace al alma, con que la llaga y levanta en amor, suele hacer unos encendidos toques de amor, que a manera de saeta de fuego hieren y traspasan el alma y la dejan toda cauterizada con fuego de amor. Y éstas propiamente se llaman heridas de amor, de las cuales habla aquí el alma. Inflaman éstas tanto la voluntad en afición, que se está el alma abrasando en fuego y llama de amor; tanto, que parece consumirse en aquella llama, y la hace salir fuera de sí y renovar toda y pasar a nueva manera de ser, así como el ave fénix que se quema y renace de nuevo". CB 1,17


"Este sentimiento acaece así tan grande porque en aquella herida de amor que hace Dios al alma levántase el afecto de la voluntad con súbita presteza a la posesión del Amado, cuyo toque sintió. Y con esa misma presteza siente la ausencia y el no poderle poseer aquí como desea; y así, luego allí juntamente siente el gemido de la tal ausencia, porque estas visitas tales no son como otras en que Dios recrea y satisface al alma, porque éstas solo las hace más para herir que para sanar, y más para lastimar que para satisfacer, pues sirven para avivar la noticia y aumentar el apetito y, por consiguiente, el dolor y ansia de ver a Dios". CB 1,19




"COMO EL CIERVO HUISTE"


Compara San Juan de la Cruz,  el proceder de Dios con el modo de actuar del  “Ciervo”: esquivo, aparece y desaparece. Pareciera que fuera de “humo”. Cualquier ruido,  “volumen alto”,  lo puede espantar, al verse acorralado o presionado huye. Este aparecer y desaparecer tiene un doble propósito: animar a la persona con la "presencia" y probarla mediante la "ausencia", y así enseñarle a madurar en la fe.   Veamos el texto:


 “Donde es de notar que en los Cantares compara la Esposa al Esposo al ciervo y cabra  montañesa, diciendo: “Semejante es mi Amado a la cabra y al hijo de los ciervos”. Y esto no es sólo por ser  extraño y solitario, y huir de las compañías, como el ciervo, sino también por la presteza  de esconderse y mostrarse, cual suele hacer en las visitas que hace a las devotas almas  para regalarlas y animarlas, y en los desvíos y ausencias que las hace sentir después de  las tales visitas, para probarlas y humillarlas y enseñarlas; por lo cual las hace sentir con  mayor dolor la ausencia.”     CB 1, 15

"Amado, y me dejaste con gemido?"

Veremos lo que encontraremos en la explicación de este verso:

  • San Juan de la Cruz nos invita a llamarle a Dios “Amado”, de esta manera Él atenderá más rápido nuestras suplicas. “de Dios no se alcanza nada si no es por amor”.  CB 1,13
  • La ansiedad por Dios causa un constante “Gemir”. En nada encuentra alivio a la pena que siente por Dios. El que verdaderamente ama a Dios con ninguna otra cosa se contenta, aunque “todo” lo tenga no estará contento.
  • Y en esta vida sabe que no lo puede poseer totalmente.  Siempre expresará gemidos de amor, desde un corazón enamorado, por la herida causada por Dios.
  • Queda al Amante la “esperanza de lo que falta”…. El encuentro pleno con el que ama, en una espera pacífica.  Veamos el texto:


“En lo que dice luego: Y me dejaste con gemido, es de notar que la ausencia del Amado causa continuo gemir en el amante, porque, como fuera de él nada ama, en nada descansa ni recibe alivio. De donde, en esto se conocerá el que veras a Dios ama, si con ninguna cosa menos que él se contenta. Mas ¿qué digo se contenta? Pues, aunque todas juntas las posea, no estará contento, antes cuantas más tuviere estará menos satisfecho; porque la satisfacción del corazón no se halla en la posesión de las cosas, sino en la desnudez de todas ellas y pobreza de espíritu. Que, por consistir en ésta la perfección de amor en que se posee Dios con muy junta y particular gracia, vive el alma en esta vida, cuando ha llegado a ella, con alguna satisfacción, aunque no con hartura, pues que David (Sal. 16, 15), con toda su perfección, la esperaba en el cielo, diciendo: Cuando pareciere tu gloria, me hartaré.


Y así, no le basta la paz y tranquilidad y satisfacción de corazón a que puede llegar el alma en esta vida, para que deje de tener dentro de sí gemido, aunque pacífico y no penoso, en la esperanza de lo que falta. Porque el gemido es anejo a la esperanza; como el que decía el Apóstol (Rm. 8, 23) que tenía él y los demás, aunque perfectos, diciendo: Nosotros mismos, que tenemos las primicias del espíritu, dentro de nosotros mismos gemimos esperando la adopción de hijos de Dios. Este gemido, pues, tiene aquí el alma dentro de sí en el corazón enamorado; porque donde hiere el amor, allí está el gemido de la herida clamando siempre en el sentimiento de la ausencia, mayormente cuando habiendo ella gustado alguna dulce y sabrosa comunicación del Esposo, ausentándose, se quedó sola y seca de repente. Que por eso dice luego: CB 1,14

¿A dónde te escondiste?

Es de notar, en explicación de este verso, las ideas que nos  presenta San Juan de la Cruz sobre la experiencia sensible o no de Dios:

  • Pide al Hijo que le muestre el lugar donde se esconde.
  • El Hijo de Dios está en un lugar ajeno a todo entendimiento humano.
  • Toda experiencia del Dios por muy subida que sea no es esencialmente Dios (Totalidad). Nuestro Dios es un “Dios escondido”.
  • Por otro lado, la sequedad tampoco es testimonio de su ausencia.
  • Dios es un Tesoro escondido en el campo de nuestro corazón y hay que “escondernos” para encontrar al que está “escondido”  (CB 1,8-9). 
Veamos el Texto: 

Y es como si dijera: «Verbo, esposo mío, muéstrame el lugar donde estás escondido».  En lo cual le pide la manifestación de su divina esencia; porque el lugar adonde está  escondido el Hijo de Dios es, como dice San Juan, en el seno del Padre, que es la esencia  divina, la cual es ajena de todo ojo mortal y escondida de todo humano entendimiento;  que por eso Isaías, hablando con Dios, dijo: "Verdaderamente tú eres Dios escondido".

De donde es de notar que por grandes  comunicaciones y presencias, y altas y subidas noticias de Dios que un alma en esta vida  tenga, no es aquello esencialmente Dios ni tiene que ver con él; porque todavía a la  verdad le está al alma escondido, y por eso siempre le conviene al alma, sobre todas esas  grandezas, tenerle por escondido y buscarle escondido, diciendo: «¿Adónde te  escondiste?» porque ni la alta comunicación ni presencia sensible es cierto testimonio de  su graciosa presencia, ni la sequedad y carencia de todo eso en el alma lo es de su  ausencia en ella; lo cual el profeta Job dice: «Si viniere a mí no le veré, y si se fuere no lo entenderé».  CB 1,3


Nuestro interior capaz de infinito: Llama 3,18

En la tercera canción de “LIama de Amor viva”, San Juan de la Cruz, nos habla de la capacidad de infinito que hay en nuestro interior. Esta capacidad de infinito sólo se puede llenar con Dios. Como algo extraño veremos que a pesar de esta “capacidad” cualquier “cosita” se pega en nuestro interior, haciéndonos esclavos, pero no da plenitud ni llenan. No se da cuenta la Persona de su gran capacidad por estar ocupadas “ser capaces de bienes infinitos”.  En otra etapa del camino espiritual luego de estar purificadas es grande el “hambre” de “deseo” de Dios.  Se encuentra vacío, libre de creatura, tendiendo a Dios.  Interesante es que  Dios no le termina de darle “comunicación” de sus bienes plenamente, apenas se está dando la disposición de parte de la persona, se ven resquicios de la Gloria de Dios, y esta pena es muy grande. Creerá en algún momento, erradamente, que estaba mejor antes de la purificación. Veamos el texto:

Estas cavernas son las potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad, las cuales son tan profundas cuanto de grandes bienes son capaces, pues no se llenan con menos que infinito.
Cuanto a lo primero, es de notar que estas cavernas de las potencias, cuando no están vacías y purgadas y limpias de toda afición de criatura, no sienten el vacío grande de su profunda capacidad; porque en esta vida cualquiera cosilla que a ellas se pegue basta para tenerlas tan embarazadas y embelesadas que no sientan su daño y echen menos sus inmensos bienes ni conozcan su capacidad. Y es cosa admirable que, con ser capaces de infinitos bienes, baste el menor de ellos a embarazarlas de manera que no los puedan recibir hasta de todo punto vaciarse, como luego diremos.
Pero cuando están vacías y limpias, es intolerable la sed y hambre y ansia del sentido espiritual; porque, como son profundos los estómagos de estas cavernas, profundamente penan, porque el manjar que echan menos también es profundo, que, como digo, es Dios.
Y este tan grande sentimiento comúnmente acaece hacia los fines de la iluminación y purificación del alma, antes que llegue a unión, donde ya se satisfacen. Porque, como el apetito espiritual está vacío y purgado de toda criatura y afección de ella, y perdido el temple natural, está templado a lo divino y tiene ya el vacío dispuesto, y, como todavía no se le comunica lo divino en unión de Dios, llega el penar de este vacío y sed más que a morir, mayormente cuando por algunos visos o resquicios se le trasluce algún rayo divino y no se le comunican. Y éstos son los que penan con amor impaciente, que no pueden estar mucho sin recibir o morir. LI 3,18


Los padecimientos (Purificación) y el sentido de estos….

San Juan de la Cruz, al describir el estado de la vivencia espiritual en el libro de la “Llama de amor viva” al explicar el verso: “y toda deuda paga.  Nos señala que de  vía ordinaria, ningún alma puede llegar al “alto  estado y reino del desposorio”, que no pase primero por muchas tribulaciones y trabajos. Presenta los tipos de padecimientos y la razón de estos tormentos que vienen siendo una especie de “purgatorio” en la tierra. Veamos el texto:
Los trabajos, pues, que padecen los que han de venir a este estado, son en tres maneras, conviene a saber: trabajos y desconsuelos, temores y tentaciones de parte del siglo, y esto de muchas maneras; tentaciones y sequedades y aflicciones de parte del sentido; tribulaciones, tinieblas, aprietos, desamparos, tentaciones y otros trabajos de parte del espíritu, porque de esta manera se purifique según las partes espiritual y sensitiva…
                Y la razón de por qué son necesarios estos trabajos para llegar a este estado es que así como un subido licor no se pone sino en un vaso fuerte, preparado y purificado, así esta altísima unión no puede caer en alma que no sea fortalecida con trabajos y tentaciones, y purificada con tribulaciones, tinieblas y aprietos; porque por lo uno se purifica y fortalece el sentido y por lo otro se adelgaza y purifica y dispone el espíritu. Porque, así como para unirse con Dios en gloria los espíritus impuros pasan por las penas del fuego en la otra vida; así para la unión de perfección en ésta han de pasar por el fuego de estas dichas penas. El cual en unos obra más y en otros menos fuertemente; en unos más largo tiempo, en otros menos, según el grado de unión a que Dios los quiere levantar y conforme a lo que ellos tienen que purgar.    LI 2,25