"Descubre tu presencia"



CANCIÓN 11

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.


Descubre tu presencia.

Relata San Juan de las Cruz las tres maneras de presencias de Dios en cada persona:
La primera es esencial, y de esta manera no sólo está en las más buenas y santas almas, pero también en las malas y pecadoras y en todas las demás criaturas. Porque con esta presencia les da vida y ser, y si esta presencia esencial les falta, se dejarían de ser. Y ésta nunca falta en el alma (incluso en la más pecadora).
La segunda presencia es por gracia, en la cual mora Dios en el alma agradado y satisfecho de ella. Y esta presencia no la tienen todas, porque las que caen en pecado (mortal) la pierden. 
La tercera es por afección espiritual, porque en muchas almas devotas suele Dios hacer algunas presencias espirituales de muchas maneras, con que las recrea, deleita y alegra.
Pero, todas estas presencias son “encubiertas”, porque no se muestra Dios en ellas como es (Plenamente). Y así de cualquiera de ellas se puede entender el verso mencionado: "Descubre tu presencia". De la tercera presencia es de la que nos hablará el Santo.

Hablamos en este caso de un persona que  anda en fervores y afecciones (La tercera manera de morar Dios) de amor de Dios, y pide que se descubra, la presencia tan alta que experimentó entre un “claro oscuro” de su divina hermosura. El alma es atraída  con más fuerza  y arrebatada por este bien, que sabe deleitoso ante cualquier cosa natural. Y con esa codicia y entrañable apetito, no pudiendo más contenerse el alma, dice: Descubre tu presencia.

 San Juan de la Cruz nos presenta como ejemplo la experiencia Moisés en el monte Sinaí (Ex. 33, 13), Pero al igual que Moisés Dios nos contesta, ante la petición de poderle ver: “dificultosa cosa me pides, Moisés, porque es tanta la hermosura de mi cara y el deleite de la vista de mi ser, que no la podrá soportar tu alma en  vida”. Y así, sabedora el alma de esta verdad, ahora por palabras que Dios que respondió a Moisés, previene  la respuesta que se le puede dar, y como a Moisés, dice:

Y máteme tu vista y hermosura.

Dice el alma a Dios:  Tanto es el deleite de la vista de tu ser y hermosura, que no la puede soportar mi alma, sino que tengo de morir si la veo, máteme tu vista y hermosura.

Dos vistas se sabe que matan al hombre y lo hacen de distinta manera:
La del basilisco: (Criatura mitológica, especie de dragón), mata con gran ponzoña. Podemos atrevernos a decir que es el mal, el pecado que tiene como paga la muerte (Rm 6,23).
La de Dios: lo hace con inmensa salud y bien de gloria. Aun la persona en este caso no hace mucho por querer morir, ya que si tuviera una ligera sospecha de la alteza y hermosura de Dios no pediría una muerte, como ahora, sino mil muertes padecería por verlo otras tantas. Tal petición de querer morir es superada más adelante en el camino espiritual, luego deseará más bien tener mil vidas para poder cantar las misericordias de Dios a los demás. Esta doctrina que nos presenta El Santo la da a entender San Pablo a los Corintios (2 Cor. 5, 4).


Mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.

El amor se cura con amor.
La razón es porque la salud del alma es el amor de Dios, y así, cuando no tiene cumplido amor, no tiene cumplida salud y por eso está enferma. De manera que, cuando ningún grado de amor tiene el alma, está muerta; mas, cuando tiene algún grado de amor de Dios, por pequeño que sea, está viva. Pero con el poco amor que tiene, está muy debilitada y enferma.  Cuanto más amor se le fuere aumentando, más salud tendrá y, cuando tuviere perfecto amor, será su salud cumplida.


El amor nunca llega a estar perfecto hasta que emparejan tan en uno los amantes, que se transfiguran el uno en el otro, y entonces está el amor todo sano (igualdad de amor- igualdad de voluntades).  La  figurar  es el dibujo, que es su Esposo el Verbo, Hijo de Dios, el cual, como dice San Pablo  (Heb. 1, 3), es resplandor de su gloria y figura de su sustancia (porque esta figura es la que aquí entiende el alma en que se desea transfigurar por amor), dice: Mira que la dolencia de amor, que no se cura, sino con la presencia y la figura.

La dolencia es:  El que siente en sí dolencia de amor, esto es, falta de amor, es señal que tiene algún amor, porque por lo que tiene echa de ver lo que le falta. Pero el que no la siente, es señal que no tiene ninguno o que está perfecto en él.



"QUIERO VER A DIOS"


En este nivel del camino espiritual, el alma se siente como un enfermo al que todos los “manjares” le fastidian, lo único que desea y le da apetito es lo que le ofrece salud (Dios).
Esta dolencia de amor presenta tres propiedades: 1) Siempre en todo lo que ande y cosas que le ofrecen tiene presente el ¡ay! de su salud, que es su amado. 2) Ha perdido el gusto a todas las cosas que no son Dios. 3) Todo lo que no es Dios le da pesadez y enojo.
La razón de todo esto es que el paladar de la voluntad del alma anda tocado y saboreado por el manjar de Dios. Su voluntad se inclina a buscar a Dios en la cotidianidad. Dándose cuenta de lo difícil que le resulta, la búsqueda se torna desabrida y enojosa… Por lo que dice el alma enamorada a Dios lo siguiente:


CANCIÓN 10

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos;
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.


En la presente canción pidiendo al Amado quiera ya poner término a sus ansias y penas, pues no hay otro que lo puede hacer, sino sólo él, para hacerlo, y así poder ver con los ojos de su alma, pues sólo él es la luz en que ellos miran, y ella no los quiere emplear en otra cosa sino sólo en él, diciendo:


Apaga mis enojos.

Enojos: las fatigas que tiene por ver a Dios. Los que se apagan con: la posesión del Amado. Por lo cual dice que los apague él con su presencia. Al decir: apagar, para dar a entender que ella está padeciendo con fuego de amor.

Pues que ninguno basta a deshacellos.

Sólo Dios basta a satisfacer su necesidad, que sea él el que apague sus enojos.  Es consuelo para el alma lo que nos dice San Juan de la Cruz: Cuando ella no tiene ni pretende otra satisfacción y consuelo fuera de Dios no puede estar mucho sin visitación del Amado.

Y véante mis ojos,

 Esto es, véate yo cara a cara con los ojos de mi alma,


pues eres lumbre de ellos.

Además de que Dios es lumbre sobrenatural de los ojos del alma, sin la cual está en tinieblas, llámale ella aquí por afición lumbre de sus ojos, al modo que el amante suele llamar al que ama lumbre de sus ojos, para mostrar la afición que le tiene.

Y sólo para ti quiero tenellos.


En lo cual quiere el alma obligar al Esposo a que la deje ver esta lumbre de sus ojos, no sólo porque, no teniendo otra, estará en tinieblas, sino también porque no los quiere tener para otra alguna cosa que para él. 

"Toma el robo que robaste "

Canción 9

¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,Podcast Carmelitanos
y no tomas el robo que robaste?

En esta canción retoma la querella entre el alma y el amado por el dolor causado tras la herida de amor.


¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?

Reclama no tanto la herida de amor, sabemos que por estar enamorada entre más herida mejor. Reclama el no haberla sanado “Acabándola de matar”. Las heridas de amor son tan sabrosas para el alma que desea ser llagada hasta morir. Le llaga la ausencia luego del toque de amor y le sanará sólo la presencia gloriosa de su amado.

Y, pues me le has robado,

El alma enamorada dice tener el corazón “robado”,  por Dios, fuera de sí está su corazón,  puesto en las manos del amado. San Juan de la Cruz nos da la pista del verdadero amador de Dios, describiéndolo como alguien que no tiene corazón para sí, ni para su gusto y provecho, sino para “honra y gloria de Dios”.
Sabiendo que ningún corazón puede estar sin ninguna posesión, Este corazón está sólo para Dios, pero adolece por no poseer  por completo y así está el alma “Como el hambriento que espera su manjar”.

¿por qué así le dejaste,

Vacío, hambriento, solo, llagado, doliente, suspendido en el aire.

y no tomas el robo que robaste?

Por mucho que esté el alma unida a la voluntad de Dios, necesita del “salario y la paga de amor”.  Al pedir como paga el amor demuestra que es verdadero el amor que dice sentir por Dios.  Sentencia el Santo: “La paga y el salario del amor es amor y más amor, hasta llegar a la perfección del amor”.  El que ama a Dios no ha de pretender ni esperar otro galardón de sus servicios sino la perfección de amar a Dios. Quiere amar a Dios de la misma manera que se siente amado por Él. 


 




"No viviendo donde vives"

CANCIÓN 8

Mas ¿cómo perseveras,
¡oh vida!, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes
de lo que del Amado en ti concibes?


 San Juan de la Cruz, nos hace reflexionar y preguntarnos sobre el hecho de cómo puede vivir un alma enamorada de Dios sin estar en la plenitud del encuentro con su Amado. Hablamos de un alma que ha caído en  la cuenta del lugar donde está de su verdadero amor. Ante esta situación resuena las  palabras de San Pablo: “Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido.”  (1Co 13,12). Veamos la declaración de cada Verso.

 
Mas ¿cómo perseveras,
¡oh vida!, no viviendo donde vives?
 “El alma más vive donde ama que en el cuerpo donde anima”. Y como el alma ve que tiene su vida natural y espiritual en Dios, esto lo constata al experimenta el amor con que le ama Dios. Se lamenta y se queja por no poder gozar de una vida verdadera y sabrosa. Al contrario se ve “atrapada” dentro de una vida frágil y mortal (Los dos contrarios: vida natural en cuerpo y vida espiritual en Dios). 
Esta vida para el Alma es como una muerte que le priva de la vida espiritual, recordemos a Santa Teresa “Muero porque no muero” (veremos más adelante que es una imperfección pensar así). Y para dar más a entender el rigor de esta frágil vida, dice luego:


Y haciendo porque mueras
las flechas que recibes.
 El Santo se pregunta: ¿cómo puedes perseverar en el cuerpo, pues por sí sólo bastan para quitarte la vida los toques de amor (Las flechas) que en tu corazón hace el Amado?. Estos “Toques”, nos dice el Santo,  fecundan el alma y el corazón de inteligencia y amor de Dios, Bien podemos decir que “concibe de Dios”, según lo dice el verso siguiente, que dice:


De lo que del Amado en ti concibes,
Que es: La grandeza, hermosura, sabiduría, gracia y virtudes que de él entiendes. Las ideas que el mismo Dios poner en su corazón y su mente, que le hacen amar más a Dios y buscarlo más.

Para reflexionar:

¿Te habías puesto a pensar que hay mucho que está por venir  departe de Dios en nuestras vidas?
¿Qué toques (flechas) de amor te ha dado Dios en tu vida?
¿Qué frutos se han dado en tu vida producto de estas flechas de amor?








"Llegar a Dios por medio de los Ángeles y los Hombres"

CANCIÓN 7
 Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo      
un no sé qué que quedan balbuciendo.

 Nos habla ahora de las noticias (“La llaga y el morir”)  envidas por Dios por medio de las criaturas racionales, ángeles y hombres, que son más nobles que las otras. Habla de estar muriendo de amor a causa de una inmensidad admirable que por medio de estas criaturas se le descubre, sin acabársele de descubrir, que aquí llama “no sé qué” por lo que se expresa “balbuciendo”.

Describe tres maneras de penar del alma enamorada:


1. La herida: (ya nos habló en la canción anterior) la cual es más lenta y más breve, bien así como herida, porque de la noticia que el alma recibe de las criaturas le nace por medio de las más bajas obras de Dios (Canción 6).

2. La llaga: la cual hace más asiento en el alma que la herida, y por eso dura más, porque es como herida ya vuelta en llaga, con la cual se siente el alma verdaderamente andar llagada de amor. Y esta llaga se hace en el alma mediante la noticia de las obras de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe.

 3. El morir: lo cual es ya como tener la llaga afistulada (llaga), hecha el alma ya toda afistulada, la cual vive muriendo, hasta que, matándola el amor, la haga vivir vida de amor, transformándola en amor. Y este morir de amor se causa en el alma mediante un toque de noticia suma de la divinidad, QUE ES EL NO SÉ QUÉ que dice en esta canción, que quedan balbuciendo. No es un toque continuo, no es intenso (el alma no soportaría).


Y todos cuantos vagan.
 Las criaturas racionales, como se ha dicho, los que vagan, que son los ángeles y los hombres.

De ti me van mil gracias refiriendo,
 Las noticias  de gracia y misericordia de las obras de tu Encarnación y verdades de fe que de ti me declaran (Evangelizado y testimoniando); y siempre me van más refiriendo, porque cuanto más quisieren decir, más gracias podrán descubrir de ti.


Y todos más me llagan.
 Porque en cuanto los ángeles me inspiran y los hombres de ti me enseñan, de ti más me enamoran, y así todos de amor más me llagan (Destaca el testimonio y labor de evangelización que podemos realizar).


Y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.
 Encuentra entre estas “mil gracias” un altísimo entender de Dios que no se sabe decir, que por eso lo llama no sé qué, que si lo otro que entiende le llaga y hiere de amor (las noticias de las criaturas irracionales), esto que no acaba de entender, aun así  siente que le  mata.
 Esto sucede a veces a las almas que están ya adelante espiritualmente, a las cuales hace Dios el regalo de recibir en lo que oyen o ven o entienden, y a veces  sin escuchar, ver y entender, una subida noticia en que se les da a entender o sentir alteza de Dios y grandeza.
Y en aquel sentir siente tan alto de Dios, que entiende claro se queda todo por entender; y aquel entender y sentir ser tan inmensa la Divinidad, que no se puede entender acabadamente; es muy subido entender. Y así, una de las grandes mercedes que en esta vida hace Dios a un alma por vía de paso, es darle claramente a entender y sentir tan altamente a Dios, que entienda claro que no se puede entender ni sentir del todo

Como ve que se le queda por entender aquello de que altamente siente, llámalo un no sé qué; porque así como no se entiende, así tampoco se sabe decir, aunque se sabe sentir. Por eso dice que le quedan las criaturas balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender; que eso quiere decir balbucir, que es el hablar de los niños.





Quién puede sanar nuestras heridas....

CANCIÓN 6
¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.

San Juan de la Cruz nos mostrará en la canción número 6 del cántico espiritual la dinámica de Dios en la vida espiritual. Dios nos es el que hace la herida y  quien tiene la cura. 


¡Ay, quién podrá sanarme!
Entre todos los deleites (del sentido, gusto y espirituales) que puedo encontrar en el mundo tanto temporales como espirituales, no me pueden sanar la herida de amor provocada por Dios en nuestro corazón.


acaba de entregarte ya de vero.
El que ama de veras a Dios no puede contentarse hasta poseer de veras (pleno) a Dios. Y es de notar que por mucho que esta vida “sepamos de Dios” no es conocimiento verdadero (pleno).  No se contenta con otras comunicaciones (mediaciones).


No quieras enviarme de hoy más ya mensajero.
Ya la persona no quiere seguir comunicándose por terceros. Tal comunicación por mediaciones lo que hacen es: 1. Aumentar el dolor 2. Remover la llaga 3. Dan la sensación que el encuentro con Dios tardará más. 
Las noticias remotas antes servían pero ahora que conoce más a Dios y lo ama más, los “terceros” ya no le contentan. No quiere más comunicación a medias sino claramente. Siente el Alma que se están burlando de Ella, al experimenta que recibirá pronto la joya de la posesión total de Dios pero luego experimenta como que se la “quitan” y así siente la sensación de la “burla”.


que no saben decirme lo que quiero.
Como si dijera: yo a ti todo quiero, y ellos no me saben ni pueden decir a ti todo; porque ninguna cosa de la tierra ni del cielo pueden dar al alma la noticia que ella desea tener de ti, y así no saben decirme lo que quiero. En lugar, pues, de estos mensajeros, tú seas el mensajero y los mensajes.


Algunas Vías para llegar a Dios (San Juan de la Cruz)

CANCIÓN 4

¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado!
Decid si por vosotros ha pasado.


¡Oh bosques y espesuras!
 Bosques: tierra, agua, aire y fuego.  Espesuras: por el grande número y mucha diferencia que hay de ellas en cada elemento: Tierra: Variedad de animales y plantas.  Agua: Variedad de peces (especies marianas). Aire: Variedad de aves. Fuego: “concurre con todos para la animación y conservación de ellos”. Partiendo de la lectura de Gn 1, nos dice San Juan de la Cruz que cada “bosque” (tierra, agua, aire y fuego) contiene elementos que nacen y crecen. Todo mandado por Dios. Todo hecho por el creador. Por lo que dice el siguiente verso:


Plantadas por la mano del Amado.
Por medio de la contemplación de la grandeza de la creación, el alma es llevada por la consideración de las  criaturas al “Creador”. Bien sabemos que Dios otras cosas ha hecho por mano ajena (los ángeles, el hombre). Pero la acción de “crear” es propia de Dios.
 Es oportuno hacer referencia al verbo:  Bara - Creó: Significa (absolutamente) crear, hacer. El verbo bara expresa una creación de la nada; este verbo aparece 49 veces en el A.T. y siempre que se utiliza, el único sujeto del verbo bara es Dios.


¡Oh prado de verduras!
Prado de verduras: El cielo. El alma luego de considerar la tierra ahora reflexiona sobre la grandeza del cielo (el espacio, estrellas, planetas). “Verdura”, se refiere al hecho de ser eternas, no se marchitan. Y como verdura fresca se deleitan todos los justos.  También hay una referencia a las cosas celestiales.  Por lo que dice “de flores esmaltado”, las flores son: ángeles y almas santas, con las cuales está ordenado aquel lugar y hermoseado como un gracioso y subido esmalte en vaso de oro excelente.


Decid si por vosotros ha pasado
Reflexiona y pregunta a lo creado, quién ha sido su creador, qué excelencias ha dejado.


REFLEXIONEMOS:
  •  En el corre y corre del día: ¿me detengo a disfrutar en algún momento de la creación?
  • ¿Hace cuánto no disfruto de una salida o puesta de sol, de una flor, un paisaje, de un amigo o pariente?
  • Si acostumbro a contemplar la creación ¿en verdad trato que me lleven a Dios o me quedo con la criatura y no con el Creador?

 TEXTO BÍBLICO 


Dios “creó [...], de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen a Dios, para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17, 26-28).

LAS FLORES Y LA FIERAS



En los últimos versos de la tercera canción: “ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras”. San Juan de la Cruz nos presenta la manera que hay que buscar el amor de Dios. Veamos lo que nos dice:

Ni cogeré las flores.

LAS FLORES: son los gustos, contentos y deleites. Pueden ser de tres maneras: temporales, sensuales y espirituales. Tomar este tipo de “flores” en el camino espiritual puede ser causa de tropiezo.
Aconseja a no poner el corazón en: las riquezas y bienes que ofrece el mundo (temporales), ni admitir los contentamientos y deleites de la carne (sensuales), ni repararé en los gustos y consuelos del  espíritu (espirituales).
Insiste en invitarnos a buscar al “Amor de los amores” por el camino de los montes y riberas: “la virtudes y trabajos”, como un camino seguro (ficha 8).
Notemos que no solamente impiden el camino los bienes “temporales y sensuales”. También los nos pueden detener los “espirituales” cuando nos aferramos y hacemos absoluta una determinada experiencia de Dios, buscamos el regalo y no al Dios que nos regala (sólo Tabor y nada de Golgota), el día que no recibimos “nada” en la oración  dejamos de perseverar. Dicha actitud impiden el camino de la Cruz de Cristo.

Resumiendo nos dice el Santo: “Por tanto, el que ha de ir adelante conviene que no se ande a coger esas flores; y no sólo eso, sino que también tenga ánimo y fortaleza” para  poder decir:


Ni temeré las fieras,

FIERAS: representa al MUNDO: nos ataca de tres maneras: a) siente la persona que le faltara el valor, la estima de los amigos.  b) siente el perder los deleites y placeres del mundo. c) “la tercera es aún mayor, conviene a saber, que se han de levantar contra ella las lenguas, y han de hacer burla y ha de haber muchos dichos y mofas, y la han de tener en poco”.
Estas “fieras” que nos encontramos dentro del camino espiritual son causa de mucha dificultada tanto a la hora de estar caminando o para iniciar el camino.
Hay otro tipo de tentaciones interiores que suele dar Dios a quienes desea llevar por un “alto estado de perfección” probándolos y examinándolos como al oro en el fuego (Sab. 3, 5, 6). “Las tribulaciones de los justos son muchas, mas de todas los librará el Señor. Pero el alma bien enamorada, que estima a su Amado más que a todas las cosas, confiada del amor y favor de él, no tiene en mucho decir: Ni temeré las fieras”.


y pasaré los fuertes y fronteras.

FUERTES: es el segundo enemigo “ el demonio”. Sus tentaciones son duras de vencer por el hecho de alimentarse de los otros dos enemigos (mundo y carne) para hacer “fuerte guerra”. Se hace necesario el “poder divino” para vencerlo, dicho poder nos bien por medio de  la oración.  Necesitamos también de “la luz divina” para poder entender sus “tretas”, dicha luz  la adquirimos por la mortificación y la humildad. Nos recuerda el Santo el texto de San Pablo a los Efesios: “Vestíos de las armas de Dios para que podáis resistir contra las astucias del enemigo; porque esta lucha no es como contra la carne y sangre, entendiendo por la sangre el mundo, y por las armas de Dios la oración y cruz de Cristo, en que está la humildad y mortificación que habemos dicho”. (Ef. 6, 11­12)

FRONTERAS: es la repugnancia y la rebelión  que de natural la carne tiene contra el espíritu. Como nos señala San Pablo (Gl 5,17). Se transforma esta resistencia (apetencias sensuales, afecciones naturales) como una frontera para el camino espiritual.

Resume estos dos versos el Santo de esta manera: “constancia y valor para no bajarse a coger las flores, y ánimo para no temer las fieras, y fortaleza para pasar los fuertes y fronteras, sólo entendiendo en ir por los montes y riberas de virtudes, de la manera que está ya declarado”. Al igual que nos habla Teresa de Jesús, el camino más certero es el de las “virtudes”.