Dios seduce a los pecadores….

Teresa nos cuenta la manera que el Señor toca el corazón de algunas personas que las ve “del todo perdidas”. Con el objetivo de ganarlas para Sí, aunque estén en “mal estado y falta de virtudes”. Toca su corazón dándoles “gustos”, “regalos” para moverle los “deseos” del cielo  y en algunos casos hasta “contemplación. Desafortunadamente nos dice Ella que: son muchos a los que les hace esta prueba pero pocos los que se disponen a gozar estas gracias…..Veamos el texto:

"Volviendo a lo que decía, Dios sabe que hay almas a las que puede ganar por este medio de darles un atisbo de contemplación; cuando las ve ya perdidas del todo, quiere su Majestad que no quede por Él; y aunque estén en su desgracia y sin virtudes, les da gustos y regalos y les hace sentir su ternura, a fin de que les entren deseos de su amistad, e incluso las pone en contemplación algunas veces, aunque pocas y por breve tiempo. Y esto, como digo, porque prueba el Señor a ver si con aquel favor, querrán disponerse a gozarlo muchas veces; mas si no se disponen, que perdonen pues no le gozarán, o mejor dicho, perdonadnos Vos, Señor, porque es muy doloroso que os entreguéis Vos a un alma de esta manera, y que ella se ate después a alguna cosa de la tierra.

Tengo para mí que son muchos los que reciben esta prueba de misericordia de Dios, y son pocos los que se disponen para gozar de esta merced; que cuando el Señor la hace, si correspondemos a ella, tengo por cierto que nunca cesa de dar más, hasta llegar a muy alto."  C 16,8-9

El Amor de Dios nos hace poetas...

Teresa nos comparte los efectos que causan en nosotros las acciones de Dios. Surgen deseos de alabar al Señor, de entregarse totalmente a Él, con este gozo las penas no se sienten. El corazón se ensancha, y “cono no ser poeta”, el mismo Dios le inspira a escribir coplas muy “sentidas” que vienen de lo profundo de nuestro corazón y "mil desatinos santos", es decir hacemos "locuras de Amor". El texto dice así:


“¡Oh, válgame Dios! ¡Cuál está un alma cuando está así! Toda ella querría fuese lenguas para alabar al Señor. Dice mil desatinos santos, atinando siempre a contentar a quien la tiene así. Yo sé persona  que, con no ser poeta, que le acaecía hacer de presto coplas muy sentidas declarando su pena bien, no hechas de su entendimiento, sino que, para más gozar la gloria que tan sabrosa pena le daba, se quejaba de ella a su Dios. Todo su cuerpo y alma querría se despedazase para mostrar el gozo que con esta pena siente. ¿Qué se le pondrá entonces delante de tormentos, que no le fuese sabroso pasarlos por su Señor? Ve claro que no hacían nada  los mártires de su parte en pasar tormentos, porque conoce bien el alma viene de otra parte la fortaleza.”   V 16, 4

SI NO LES VIENEN TENTACIONES LAS “PONGO YO”

Teresa nos habla aquí de algo tan curioso, nos hace aterrizar y caer en la cuenta de la “falsa paz” que podemos vivir muchas veces. Creyendo que ya somos ángeles y que aparentemente no vivimos dificultades en el camino del seguimiento de Cristo. Esto no será siempre, las dificultades, pero de ordinario nos suele suceder, nos ayudan a ir “muy adelante” nos dirá Ella.  Pero hay unas “almas” que aparentan ya ser “ángeles” aquí en la tierra y son de las que trata en este texto, las que no viven con transparencia su vida y  temen mostrar sus dificultades.


"Yo os digo que ya que en la oración os haga el Señor mercedes y os dé lo que después diré, que salidas de allí no os falten mil tropiecillos, mil ocasioncillas, quebrantar con descuido lo uno, no hacer bien lo otro, turbaciones interiores y tentaciones. No digo que ha de ser esto siempre o muy ordinario. Es grandísima merced del Señor: así se adelanta el alma. No es posible ser aquí ángeles, que no es nuestra naturaleza. Es así que no me turba alma cuando la veo con grandísimas tentaciones; que, si hay amor y temor de nuestro Señor, ha de salir con mucha ganancia. Yo lo sé. Y si la veo andar siempre quieta y sin ninguna guerra (que he topado algunas), aunque la vea no ofender al Señor, siempre me traen con miedo, nunca acabo de asegurarme y probarlas y tentarlas yo, si puedo, ya que no lo hace el demonio, para que vean lo que son. Pocas he topado; mas es posible ya que el Señor llega a un alma a mucha contemplación".   CAD 2, 3


Los orantes son "siervos del Amor"

Teresa nos habla de los orantes como “siervos del amor”, los que siguen al que tanto nos amó por el camino del “trato de amistad” en la oración. En la medida que avanzamos en la oración desaparece el “Temor servil”, el querer contentarle ya sea por miedo o por buscar un beneficio nuestro en la oración, superado lo anterior nos enrumbamos al camino del Amor. Nos recuerda que es falta nuestra no gozar de “tan gran dignidad” ya que Dios lo desea, pero necesita el esfuerzo de nuestra parte, disponernos totalmente. El Texto dice así:
           
“Pues hablemos ahora de los que comienzan a ser siervos del amor: no me parece otra cosa el decidirnos a seguir, por este camino de oración, al que tanto nos amó. Es una dignidad tan grande, que me regalo extrañamente al pensar en ella; el temor servil luego desaparece si en este primer estado vamos como debemos ir. ¡Oh, Señor de mi alma y Bien mío! ¿Por qué no quisisteis que al decidirse un alma a amaros, haciendo lo posible por dejarlo todo para emplearse mejor en este amor de Dios, gozase de subir pronto a tener este amor perfecto?
            He dicho mal. Debía decir, y quejarme, por qué no queremos nosotros, pues toda la falta es nuestra de no gozar luego de tan gran dignidad; pues llegando a tener con perfección este verdadero amor de Dios, trae consigo todos los bienes. Su Majestad no quiere que gocemos de cosa tan preciosa sin pagar gran precio; pero somos tan caros y tan lentos en darnos del todo a Dios, que no acabamos de disponernos”. V 11,1


Santa Teresa nos invita a despertar el Amor

Teresa de Jesús, en el Libro de la Vida, nos da pistas referente a una pregunta que nos hacemos muchas veces “¿Cómo crecer en el amor a Dios?”. Denuncia el peligro que hay de no reconocer lo que Dios hace en nuestras vidas bajo el ropaje de una supuesta “humildad”. Mientas andemos así, “no despertamos a amar”. El vernos ricos siendo pobres nos hacer crecer en el amor a Dios, reconocernos necesitados de Dios y así crecer en la humildad. El texto dice así:

“No haga caso de unas humildades que hay, de las que pienso tratar, que hacen parecer humildad el no entender que Señor les va haciendo dones. Entendamos muy bien que Dios nos los da sin ningún merecimiento nuestro, y agradezcámoslo a Su Majestad; porque si no conocemos que recibimos, no despertamos a amar.
                Y es cosa muy cierta que, mientras más vemos que estamos ricos, conociendo que somos pobres, más aprovechamiento tenemos, y más verdadera humildad. Lo demás es acobardar el ánimo a creer que no es capaz de grandes bienes, si comenzando a dárselos el Señor, comienza él a atemorizarse con miedo de vanagloria. Creamos que quien nos da los bienes nos dará gracia para que, comenzando el demonio a tentarnos, lo entendamos, y nos dará fortaleza para resistir; digo, siempre que andemos con llaneza delante de Dios, tratando de contentarlo sólo a Él y no a los hombres”. V 10,4
 
                

Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María

Evangelio según San Mateo 1,16.18-21.24a.
Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado.

Texto Teresiano
Si fuera persona que tuviera autoridad de escribir, de buena gana me alargara en decir muy por menudo las mercedes que ha hecho este glorioso Santo a mí y a otras personas; mas por no hacer más de lo que me mandaron, en muchas cosas seré corta más de lo que quisiera, en otras más larga que era menester; en fin, como quien en todo lo bueno tiene poca discreción. Sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción. En especial, personas de oración siempre le habían de ser aficionadas; que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a San José por lo bien que les ayudó en ellos. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro y no errará en el camino. Plega al Señor no haya yo errado en atreverme a hablar en él;  porque aunque publico serle devota, en los servicios y en imitarle siempre he faltado. Pues él hizo como quien es en hacer de manera que pudiese levantarme y andar y no estar tullida; y yo como quien soy, en usar mal de esta merced. V 6, 8

 

"Gracias Mujer" ( Beato Juan Pablo II)

Dar gracias al Señor por su designio sobre la vocación y la misión de la mujer en el mundo se convierte en un agradecimiento concreto y directo a las mujeres, a cada mujer, por lo que representan en la vida de la humanidad.

Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.

Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.
Te doy gracias, mujer-hija mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.

Te doy gracias, mujer-trabajadoraque participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del « misterio », a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.

Te doy gracias, mujer-consagradaque a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta « esponsal », que expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer con su criatura.

Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas.

Carta de Juan Pablo II a las mujeres (Fragmento) Vaticano, 29 de junio, solemnidad de los santos Pedro y Pablo, del año 1995.

14 de diciembre San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia

Lucas 14, 25-33
Le seguía una gran multitud. Él se volvió y les dijo: Si alguien viene a mí y no me ama más que a su padre y su madre, a su mujer y sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. Quien no carga con su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo.
 Si uno de ustedes pretende construir una torre, ¿no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No suceda que, habiendo echado los cimientos y no pudiendo completarla, todos los que miran se pongan a burlarse de él diciendo: éste empezó a construir y no puede concluir.   Si un rey va a enfrentarse en batalla contra otro, ¿no se sienta primero a deliberar si podrá resistir con diez mil al que viene a atacarlo con veinte mil? Si no puede, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación a pedir la paz.
Lo mismo cualquiera de ustedes: quien no renuncie a sus bienes no puede ser mi discípulo.

Texto sanjuanista

Y para obrar fuertemente y con esta constancia y salir presto a luz con las virtudes, tenga siempre cuidado de inclinarse más a lo dificultoso que a lo fácil, a lo áspero que a lo suave, y a lo penoso de la obra y desabrido que a lo sabroso y gustoso de ella, y no andar escogiendo lo que es menos cruz, pues es carga liviana (Mt. 11, 30 ); y cuanto más carga, más leve es, llevada por Dios. Procure también siempre que tos Hermanos sean preferidos a él en todas las comodidades, poniéndose siempre en más bajo lugar, y esto muy de corazón, porque éste es el modo de ser mayor en lo espiritual, como nos dice Dios en su Evangelio: Porque quien se engrandece será humillado, y quien se humilla será engrandecido. (Lc. 14, 11).                   AR 1, 6

Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América y Filipinas


Evangelio según San Lucas 1,39-48.
En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz.

FRAGMENTO DE LA HOMILÍA DE JUAN PABLO II (Santuario de la Virgen de Guadalupe sábado 27 de enero de 1979)

Los primeros misioneros llegados a América, provenientes de tierras de eminente tradición mariana, junto con los rudimentos de la fe cristiana van enseñando el amor a Ti, Madre de Jesús y de todos los hombres. Y desde que el indio Juan Diego hablara de la dulce Señora del Tepeyac, Tú, Madre de Guadalupe, entras de modo determinante en la vida cristiana del pueblo de México. No menor ha sido tu presencia en otras partes, donde tus hijos te invocan con tiernos nombres, como Nuestra Señora de la Altagracia, de la Aparecida, de Luján y tantos otros no menos entrañables, para no hacer una lista interminable, con los que en cada nación y aun en cada zona los pueblos latinoamericanos te expresan su devoción más profunda y Tú les proteges en su peregrinar de fe.

El Papa –que proviene de un país en el que tus imágenes, especialmente una: la de Jasna Góra, son también signo de tu presencia en la vida de la nación, en su azarosa historia– es particularmente sensible a este signo de tu presencia aquí, en la vida del Pueblo de Dios en México, en su historia, también ella no fácil y a veces hasta dramática. Pero estás igualmente presente en la vida de tantos otros pueblos y naciones de América Latina, presidiendo y guiando no sólo su pasado remoto o reciente, sino también el momento actual, con sus incertidumbres y sombras. Este Papa percibe en lo hondo de su corazón los vínculos particulares que te unen a Ti con este pueblo y a este pueblo contigo. Este pueblo, que afectuosamente te llama “ la Morenita ”. Este pueblo –e indirectamente todo este inmenso continente– vive su unidad espiritual gracias al hecho de que Tú eres la Madre. Una Madre que, con su amor, crea, conserva, acrecienta espacios de cercanía entre sus hijos.


¡Salve, Madre de México! 

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María


Evangelio según San Lucas 1,26-38.
En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,  a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,  reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,  porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.

Texto sanjuanista (Sobre la experiencia del Espíritu Santo en María)
 Por lo que está dicho, y por lo que ahora diremos, se entenderá más claro cuánta sea la excelencia de los resplandores de estas lámparas que vamos diciendo, porque estos resplandores por otro nombre se llaman obumbraciones (Cubrir con sus sombra). Para inteligencia de lo cual es de saber que obumbración quiere decir tanto como hacimiento de sombra, y hacer sombra es tanto como amparar y favorecer y hacer mercedes; porque cubriendo la sombra es señal que la persona, cuya es, está cerca para favorecer y amparar. Y por eso aquella merced que hizo Dios a la Virgen María de la concepción del Hijo de Dios la llamó el ángel san Gabriel (Lc. 1, 35) obumbración del Espíritu Santo, diciendo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te hará sombra. LlB 3, 12